Felices y seguras fiestas

05/12/2016

Con la llegada de diciembre, comienza la época del año en la se aúnan dos factores que cuando se aúnan suelen dar lugar a situaciones de riesgo. Nos referimos al tiempo propio del final del otoño y el principio del invierno (lluvia, niebla, hielo, nieve, menos horas de luz…), y al gran número de desplazamientos en carretera que se producen durante este mes.

 

Por lo tanto, y para tener unas Felices y Seguras Fiestas, además de ser responsables a la hora de ponerse al volante y de comprobar el perfecto estado del vehículo, se deben seguir las indicaciones sobre seguridad vial que se nos da en el Reglamento General de Circulación.

 

Uno de los elementos de protección a los que se hace referencia en este Reglamento es el chaleco reflectante de alta visibilidad. Concretamente, el Reglamento obliga a que este chaleco sea una parte obligatoria de la dotación del vehículo y que sea utilizado por los “conductores de turismos, de autobuses, de automóviles destinados al transporte de mercancías, de vehículos mixtos, de conjuntos de vehículos no agrícolas, así como los conductores y personal auxiliar de los vehículos piloto de protección y acompañamiento” cuando salgan del vehículo y ocupen el arcén o la calzada en vías interurbanas. Para más señas, el Reglamento establece que el chaleco reflectante de alta visibilidad debe estar certificado según el Real Decreto 1407/1992.

 

Queremos aprovechar esta entrada del blog para dar a conocer un poco más a este compañero que viaja (o debería viajar) con nosotros en todos nuestros desplazamientos, y del cual la mayor parte de los 26.217.202 de conductores que hay en España desconocen casi todo.

 

El Reglamento establece que el chaleco debe estar certificado, pero muchos conductores desconocen qué significa realmente esta frase. El hecho de que el chaleco esté certificado, al ser esta prenda un Equipo de Protección Individual (EPI) de Categoría II, el fabricante del mismo ha debido someterlo al proceso de examen CE de Tipo que se recoge en el RD 1407/1992, es decir, que ha tenido que llevar el chaleco a un Organismo Notificado para que de forma independiente evalúe el chaleco y compruebe si realmente se ajusta a los requisitos esenciales de salud y seguridad que se recogen en el citado Real Decreto.

 

Ya que estos requisitos son aplicables a todos los tipos de EPI, existen normas armonizadas que describen más específicamente estos requerimientos. En el caso de la alta visibilidad, existen dos normas armonizadas que pueden cubrir este campo de aplicación:

  1. UNE-EN ISO 20471:2013 – Ropa de alta visibilidad
  2. UNE-EN 1150:1999 – Ropas de visibilidad para uso no profesional

 

Pese a que podrían parecer iguales en principio, la norma UNE-EN ISO  20471:2013 establece que los equipos certificados que cumplen con dicha norma están destinados a situaciones de alto riesgo, entendiendo el alto riesgo como cualquier situación en la que el usuario no pueda prestar atención a los vehículos en movimiento que haya en sus proximidades, y que la velocidad de estos sea superior a los 15 km/h. Aunque esta información esté contenida en un anexo informativo de una norma, el modo en el que se elaboran las normas, los expertos que participan en su elaboración y el grado de consenso necesario para que se apruebe, nos deben hacer tomar muy en consideración este tipo de indicaciones.

 

El que el EPI esté debidamente certificado supone una diferencia vital para el usuario del chaleco de la carretera. Si no ha habido un organismo notificado que haya realizado las comprobaciones oportunas que marca la normativa aplicable, el usuario del chaleco de alta visibilidad no tendrá la certeza de que el resto de los conductores puedan verle a tiempo para evitar un atropello.

 

Ya sabemos la norma que deben cumplir los EPI que deben cumplir los chalecos que llevamos en el coche, pero debemos conocer otro factor que es absolutamente indispensable para cualquier usuario de un EPI, sea en el ámbito profesional o en el ámbito privado. Todo EPI puesto en el mercado debe estar acompañado del correspondiente folleto informativo.

 

Cuando adquiramos nuestro chaleco de alta visibilidad, o cuando examinemos que el vehículo que nos han entregado viene equipado con este elemento, deberemos cerciorarnos que el EPI viene acompañado de su folleto informativo redactado en español, y que éste contenga la información mínima que prevé la normativa aplicable. En caso de que no se adjunte con el equipo, el EPI estará mal comercializado.

 

Para los chalecos de alta visibilidad certificados según la norma EN ISO 20471:2013, el folleto informativo contendrá al menos la siguiente información:

  • Nombre, marca registrada u otro medio de identificación del fabricante o de su representante autorizado.
  • Designación del modelo, nombre comercial o código.
  • Deberá contener los pictogramas y los niveles de prestación.
  • Indicaciones de cuidados de la prenda. Si el chaleco puede lavarse industrialmente, debe indicarse en la etiqueta de cuidados.
  • Número de la norma y el año de publicación.
  • Explicación del significado de cualquier pictograma que se adjunte en el marcado.
  • La composición de la prenda.
  • Instrucciones de uso, donde figurará al menos lo siguiente:
    • ensayos a realizar por el usuario antes del uso;
    • ajuste; cómo ponerse y quitarse el EPI;
    • instrucciones relativas al uso apropiado, para minimizar el riesgo de daño;
    • limitaciones de uso
    • instrucciones de almacenamiento y de mantenimiento;
    • detalles acerca de los elementos adicionales de ropa de protección que tienen que utilizarse para conseguir la protección prevista;
    • instrucciones acerca de cómo reconocer el envejecimiento del EPI y la pérdida de prestaciones del producto;
    • si es de utilidad, gráficos, números de referencia, etc.;
    • instrucciones para un uso seguro de la ropa de protección.
    • instrucciones relativas a la reparación. Las reparaciones no deberán afectar a la protección de la ropa. Las instrucciones aconsejar, por ejemplo, que las reparaciones se llevarán a cabo por empresas cualificadas, o una advertencia a no hacerlo por sí mismos.
  • Accesorios y repuestos, si es pertinente.
  • Tipo de embalaje adecuado para el transporte, si es pertinente.
  • Instrucciones para el reciclado, destrucción y eliminación, tal como resulte apropiado (por ejemplo, reducción mecánica o incineración).
  • La frase: “El número máximo indicado de ciclos de limpieza no está relacionado únicamente con la vida útil de la prenda. La vida útil también depende del uso, cuidados en el almacenamiento, etc.)

 

Además, si el color cambia de una zona colorimétrica a otra tras el ensayo de xenón, debe mencionarse en las instrucciones de uso.

 

Igualmente, el marcado del chaleco debe ajustarse a lo establecido en la UNE-EN ISO 20471:2013. En este sentido, se adjuntará el siguiente pictograma:

X   Clase de la prenda

 

Si las instrucciones del fabricante indican un número máximo de ciclos de limpieza, éste número se debe marcar en la etiqueta permanente de la prenda junto al pictograma de alta visibilidad.

 

Una vez más, debemos insistir en la importancia crítica que tiene el hecho de que el EPI del que vayamos a hacer uso esté debidamente certificado, tanto en el ámbito profesional como en el privado, ya que nuestra seguridad no admite rebajas, ni en el trabajo, ni en nuestro día a día.