El ruido en el trabajo: alcance de un problema global

28/07/2015

 

El ruido constituye una amenaza para nuestra salud que va más allá de la pérdida de audición. Esta amenaza está presente en todos los ámbitos de nuestra vida, incluyendo el ámbito laboral.

 

En este artículo presentaremos los aspectos más relevantes de este agente nocivo para la salud que afecta a millones de ciudadanos europeos en sus puestos de trabajo. A lo largo de las siguientes páginas veremos tanto el alcance de este problema a través de su impacto en la población trabajadora, como algunas pautas para la reducción de este riesgo.

 

Conceptos básicos

 

El sonido es percibido por el oído humano como perturbaciones de presión que se transmiten a través de un medio (aire, agua, cuerpos sólidos, etc.) en forma de onda.

 

Como toda onda, el sonido queda definido por dos magnitudes básicas: frecuencia y amplitud.

 

La frecuencia de un sonido determina el tono del mismo, así podemos distinguir entre sonidos graves, agudos o medios. La frecuencia de las ondas sonoras se mide en Hercios (Hz), sólo son sonidos aquellas ondas sonoras cuya frecuencia entra dentro del rango perceptible por el oído humano. Este rango de frecuencias está comprendido entre los 20 Hz y los 20 kHz, las ondas sonoras de frecuencias inferiores a este rango son infrasonidos y las de frecuencias superiores son ultrasonidos.

 

 

 

La amplitud de la onda sonora está relacionada con el nivel de presión sonora. El nivel de presión sonora determina la intensidad del sonido. Esta magnitud se mide en Pascales (Pa), no obstante, por comodidad a la hora de manejar unidades se utiliza el decibelio (dB) como unidad de medida.

 

Debido a las características propias del oído humano, la intensidad con que percibimos un sonido dependerá tanto de su frecuencia como de su nivel de presión sonora.

 

Nuestro oído presenta una baja sensibilidad a los sonidos de bajas frecuencias (graves) y de altas frecuencias (muy agudo). En cambio, presenta una gran sensibilidad a los sonidos de las frecuencias comprendidas entre los 500 Hz y 3000 Hz (frecuencias conversacionales). De este modo el oído humano apenas será capaz de percibir un sonido con un nivel de presión acústica de 70 dB y una frecuencia de 30 Hz, mientras que un sonido de la misma presión acústica y 1000 Hz puede ser oído sin ningún tipo de problemas. De una forma sencilla, podríamos resumir este comportamiento diciendo que el oído humano necesita que los sonidos de bajas y altas frecuencias tengan niveles de presión sonora comparativamente más altos que sonidos de frecuencias medias para poder percibirlos con la misma intensidad.

 

 

 

En la Ilustración 2 aparecen representadas dos curvas: umbral de audición y umbral de dolor. Cada una de estas curvas representa un conjunto de combinaciones nivel de presión sonora-frecuencia que son percibidas por el oído humano como sonidos de la misma intensidad. Estas dos curvas son isofónicas. El umbral de audición es la intensidad mínima para que un sonido sea perceptible. El umbral de dolor es la intensidad a partir de la cual el sonido comienza a ser doloroso.

 

Para lograr que las medidas realizadas por los sonómetros (aparatos utilizados para medir el nivel de presión sonora) se correspondan con la percepción humana del sonido, se utilizan las llamadas escalas de ponderación. Las más utilizadas son la escala A (Tabla 1) y la escala C, que dan lugar a las escalas de decibelios dBA y dBC respectivamente.

 

 

Aproximación al problema

 

Como ya hemos mencionado, el ruido es una amenaza global para la salud que se da en toda sociedad desarrollada.

 

En España, el 34,8 % de los trabajadores indica que en su puesto de trabajo existe un ruido molesto, elevado o muy elevado y un 2% de los trabajadores afirma que en su puesto de trabajo el ruido es de un nivel tan elevado que no es posible oír a otro compañero que esté a 3 m aunque se levante la voz. Estos datos quedan reflejados en la Tabla 2, donde además se puede apreciar que desde 1999 hasta 2011 ha aumentado el porcentaje de trabajadores con un nivel de ruido molesto en su puesto de trabajo.

 

 

Impacto por sectores

 

Según datos de la Encuesta Nacional de Condiciones de trabajo, “los obreros industriales y los Mecánicos y empleados de taller son quienes más frecuentemente deben soportar exposiciones a valores de ruido elevados y muy elevados (39% y 31%, respectivamente).”

 

A continuación, presentamos una lista con algunos sectores identificados como sufridores de ruido en su trabajo.

 

    .  Industria textil

    .  Industria papelera

    .  Industria del metal

    .  Industria maderera y del corcho

    .  Sector hostelero

    .  Industria minera

    .  Construcción

    .  Agricultura

    .  Pesca

    .  Suministro de agua, gas y electricidad

    .  Transporte y comunicaciones

 

 

 

No obstante, aunque este problema es evidente en este tipo de actividades, el ruido está presente como agente molesto en otros sectores como pueden ser servicios de emergencias, centros de recepción de llamadas, escuelas, fosos de orquesta y bares.

 

En la Tabla 4 damos una serie de ejemplos con los niveles de ruido a los que están expuestos trabajadores con ocupaciones que van desde trabajadores de la construcción a directores de orquesta.

 

La Organización Mundial de la Salud, identifica algunas fuentes de ruido ocupacional como rotores, engranajes, fluidos en flujo turbulento, procesos de impacto, máquinas eléctricas, motores de combustión interna, equipos neumáticos, procesos de taladro, prensado, chorreo por arena, bombas y compresores. Además los sonidos emitidos son reflejados por los suelos y techos. Las principales fuentes de ruido que dañan la audición son los procesos de impacto y los chorros de aire (“jets”) industriales.

 

Costes del ruido

 

Como toda amenaza para la salud de los trabajadores, el ruido en el trabajo tiene asociados unos costes debidos a la pérdida de productividad, educación especial y cuidados médicos como consecuencia de una pérdida de audición que no ha sido tratada.

 

El Better Hearing Institute, en los EEUU, estima que las pérdidas económicas debidas a los factores antes mencionados ascienden a 56 billones de dólares estadounidenses por año, 216 dólares por persona.

 

A pesar de que los costes de un programa efectivo de control del ruido laboral pueden ser significativos, estos costes estarán más que compensados debido a los enormes costes sociales que el ruido genera.

 

Mientras que los costes directos en compensaciones al trabajador pueden ser identificados, por ejemplo en Alemania estos costes ascienden a 190 millones de € por año, existen elevados costes no tan evidentes debidos a los efectos del ruido de ámbito laboral.  Los costes directo para las empresas pueden incluir los costes debidos a las bajas laborales por estrés, o por trastornos en la voz. En los costes indirectos se puede incluir la reducción en el rendimiento de los trabajadores como consecuencia de falta de concentración e impedimentos en la comunicación. En algunos ámbitos, estos factores pueden conducir a un incremento en el riesgo de accidentes laborales.

 

Efectos del ruido

 

Los efectos del ruido sobre la salud pueden clasificarse como auditivos y no auditivos. Los primeros se centran en la función auditiva, mientras que los no auditivos abarcan una serie de efectos que van desde los fisiológicos a los psicológicos.

 

Alteraciones auditivas

 

Pérdida de audición provocada por el ruido

 

La pérdida de audición (hipoacusia o sordera) como consecuencia de la exposición a niveles de ruido excesivos es la enfermedad profesional más frecuente en Europa y representa aproximadamente una tercera parte de las enfermedades de origen laboral, por delante de los problemas de la piel y el sistema respiratorio  

 

La exposición prolongada a niveles de ruido de más de 85 dB(A) es potencialmente peligrosa, aunque el nivel del ruido no es el único factor a tener en cuenta ya que el tiempo de exposición también determinará el alcance del daño.

 

La hipoacusia es un proceso irreversible provocado por lesiones de las células ciliadas de la cóclea, que forma parte del oído interno. En este proceso, las primeras frecuencias audibles que se ven afectadas son las próximas a los 4000 Hz (ruidos agudos), extendiéndose posteriormente al resto de frecuencias. Somos conscientes de la lesión cuando se ven afectadas las frecuencias conversacionales.

 

Acufenos e hipersensibilidad

 

La exposición al ruido también puede causar acufenos (tinnitus). Los acufenos son una sensación de timbre, zumbido o explosión en los oídos que llegan a ser más tormentosos que la pérdida de audición. Cuando este fenómeno es permanente, puede conducir a alteraciones del sueño. Si el ruido es de impulso (por ejemplo, una detonación), el riesgo puede aumentar de modo considerable. Los acufenos pueden ser los primeros indicios de que el ruido está dañando el oído.

 

Un problema adicional a la pérdida de audición inducida por el ruido es la hipersensibilidad, es decir, los ruidos parecen de mayor intensidad y súbitamente distorsionados  

 

El alcance de las lesiones auditivas depende de varios factores, entre los que se encuentran:

 

     .-Características propias del sonido, tales como: Intensidad (a igual intensidad son más nocivas las frecuencias agudas); espectro de frecuencias (un sonido puro de alta intensidad produce más daño que un sonido de amplio espectro); intensidad, emergencia y ritmo (mayor capacidad lesiva del ruido de impulso, de carácter imprevisto y brusco).

     .  Duración de la exposición

     .  Vulnerabilidad individual. Mayor susceptibilidad coclear por antecedentes de traumatismo craneal, infecciones óticas, tensión arterial elevada.

     .  Interacción con otras exposiciones (vibraciones, agentes químicos o fármacos ototóxicos pueden incrementar el riesgo de hipoacusia)

 

Efectos no auditivos

 

El ruido es interpretado por el organismo como una señal de alarma. De forma natural, ante una señal de alarma, el cuerpo se prepara para afrontar una potencial amenaza. El organismo libera en la sangre las denominadas hormonas del estrés que ponen el cuerpo a punto para la acción inmediata, la frecuencia cardiaca y respiratoria se aceleran, aumenta el tono muscular, aumenta la cantidad de glucosa en sangre, etc. Estas reacciones naturales, si se dan de forma continua pueden dar lugar a efectos fisiológicos y psicológicos en nuestro organismo. Podemos ver algunos de ellos en la Tabla 5.

 

 

Efectos fisiológicos

 

Es un hecho comprobado que la exposición al ruido produce en el organismo un aumento de concentración de catecolaminas en sangre. Las catecolaminas son compuestos químicos que actúan como hormonas o como neurotransmisores. Entre las catecolaminas se encuentran la epinefrina o adrenalina, norepinefrina o noradrenalina y la dopamina. Habitualmente, niveles altos de catecolaminas en sangre están relacionados con el estrés.

 

Las catecolaminas provocan diversas reacciones en el cuerpo humano, entre las que se encuentran: aumento de la presión sanguínea, aumento de la frecuencia cardiaca y respiratoria, aumento de la glucemia (concentración de glucosa en sangre), vasoconstricción periférica, etc.

 

Otros efectos fisiológicos del ruido repercuten sobre el sistema inmunitario, reduciendo la capacidad inmunitaria ligada a las reacciones endocrinas.

 

 

Efectos psicológicos

 

En cuanto a los efectos psicológicos del ruido, el más destacado es el estrés. Existen gran variedad de factores que influyen en el estrés y éste suele ser provocado por un cúmulo de ellos.

 

Los efectos del estrés en la salud tienen una componente fisiológica y otra psicológica. La mayoría de los efectos, tanto fisiológicos como psicológicos están recogidos en la Tabla 5.

 

Mientras que los niveles altos de ruido pueden causar daños en la audición, los niveles de ruido más moderados pueden interferir en la comunicación y concentración. De prolongarse esta situación y en conjunción con otros factores, puede desembocar en estrés.

 

Los efectos del estrés, tanto fisiológicos como psicológicos pueden tener lugar a niveles de ruido muy inferiores a los 85 dB  

 

El entorno y las condiciones ambientales del puesto de trabajo pueden ser fuentes de estrés para los trabajadores. Aunque el ruido del entorno de trabajo no llegue a alcanzar niveles que exijan la toma de medidas preventivas, pude ser un factor de estrés (por ejemplo, un teléfono que suena constantemente, el zumbido constante de un aparato de aire acondicionado, etc.), aunque sus efectos se deben generalmente a la combinación con otros factores.

 

El grado en que el ruido afecta al nivel de estrés de los trabajadores depende de una compleja combinación de factores, entre los que destacan:  

 

    .  Características del ruido: volumen, tono y previsibilidad.

    .  Complejidad de la tarea que se está realizando. En tareas que requieren una gran concentración, incluso el hecho de que otras personas estén hablando alrededor puede ser un factor de estrés.

    .  La profesión del trabajador (por ejemplo, los músicos pueden sufrir estrés laboral debido a la preocupación por perder el oído).

    .  El estado del trabajador: los niveles de ruido que en determinadas circunstancias pueden contribuir al estrés, sobre todo si la persona está cansada, en otras ocasiones pueden resultar inocuos.

    .  Interferencias en la comunicación. Una buena comprensión de una conversación (comprensión del 90% de las sílabas y 97% de las frases) requiere un nivel sonoro, en el oído de la persona que escucha, 10 dB(A) superior al nivel de ruido ambiente. Un nivel de ruido de 55 dB(A) provoca que la persona que habla incremente el nivel de su voz en 5 dB(A) instintivamente, mientras que la persona que escucha tiene una pérdida de entre el 10-20% de las sílabas. Esta información perdida ha de ser completada por el oyente, lo cual requiere un mayor esfuerzo de concentración. De darse estas situaciones de forma continuada se pueden producir reacciones de estrés

 

 

Otros efectos no auditivos

 

Trastornos de voz

 

Los trastornos de voz, como la disfonía, son otra consecuencia de la exposición al ruido como resultado de tener que elevar la voz para hacerse oír por encima del ruido ambiente. Algunos estudios apuntan que niveles de ruido ambiental superiores a 66 dB(A) implican un esfuerzo para las cuerdas vocales potencialmente peligroso

Trabajadores especialmente sensibles

 

Trabajadoras embarazadas

 

Los estudios realizados sugieren que la exposición de trabajadoras embarazadas que han estado expuestas a un nivel de ruido excesivo provoca en el recién nacido una pérdida de audición en altas frecuencias. Este hecho también puede estar relacionado con un aumento del riesgo de parto prematuro y retardo en el crecimiento intrauterino

 

La transmisión del sonido a través del líquido amniótico se produce de forma que los sonidos de baja frecuencia (125 Hz) son amplificados 3.7 dB de media, mientras que los de alta frecuencia (4000 Hz) son atenuados en más de 10 dB

Reducción del riesgo

 

La reducción del riesgo procedente del exceso de ruido, no es sólo una obligación de las empresas, además es una acción que redunda en su propio beneficio económico. Cuantos mayores sean la seguridad y salubridad del entorno laboral, menores serán el absentismo laboral, los accidentes y el bajo rendimiento.

 

El enfoque general para la reducción de riesgos laborales, y en concreto para la reducción del ruido en el trabajo es el siguiente:

 

    .  Evaluación de riesgos

    .  En función de esta evaluación, adopción de medidas preventivas.

    .  Seguimiento periódico y revisión de estas medidas.

 

En esta línea, en Febrero de 2003 se publicó la Directiva 2003/10/CE sobre las disposiciones mínimas de seguridad y de salud relativas a la exposición de los trabajadores a los riesgos derivados del ruido que sustituyó a la antigua Directiva 86/188/CEE. Esta directiva se transpuso al derecho español bajo la forma del Real Decreto 286/2006, sustituyendo al Real Decreto 1316/1989. Las principales características del Real Decreto se muestran en la Tabla 6.

 

Evaluación de riesgos

 

Una adecuada evaluación de riesgos resulta fundamental para la optimización de los recursos destinados a la reducción de los riesgos en general y en particular de los derivados de la exposición a niveles de ruido excesivos.

 

Las características específicas de la evaluación de riesgos, dependerá del ámbito y de la magnitud del problema en el lugar de trabajo. No obstante, han de tenerse en cuenta todos los posibles riesgos derivados de la exposición al ruido. A continuación citamos algunos ejemplos:

 

    .  Un lugar de trabajo donde existe un ruido intenso de carácter impulsivo (tareas de remachado) puede requerir de un análisis detallado del ruido.

    .  Un lugar de trabajo en el que el tráfico rodado es abundante exigirá una atención especial hacia los accidentes que tiene como origen la no audición de las señales de alarma.

    .  En los servicios de emergencias o similares, la buena comunicación entre los trabajadores en ambientes ruidosos resultará fundamental. 

 

Al realizar la evaluación de riesgos se deben tener en cuenta tanto los posibles riesgos existentes en el entorno laboral, como las personas que pueden sufrir daños derivados de esos riesgos. En este análisis no deben olvidarse ni a los trabajadores eventuales o a tiempo parcial, ni a los trabajadores pertenecientes a grupos de riesgo o especialmente sensibles, como trabajadoras embarazadas y personal expuesto a sustancias ototóxicas.

Adopción de medidas preventivas

 

A la hora de adoptar medidas preventivas para la reducción de los riesgos derivados de la exposición al ruido, puede seguirse la siguiente secuencia de medidas a tomar:

 

    .  Eliminación de las fuentes de ruido

    .  Control del ruido en su origen

    .  Medidas colectivas de control

    .  Uso de equipos de protección individual

 

Eliminación de las fuentes de ruido

 

La eliminación de la fuente de ruido es la forma más eficaz de prevenir los riesgos que corren los trabajadores. Esta medida debe considerarse siempre a la hora de planificar los nuevos equipos o lugares de trabajo.

 

 

Control del ruido en su origen

 

De no poder eliminarse la fuente de ruido, el siguiente paso es el control del ruido del ruido en su origen (normalmente un elemento del equipo de trabajo).

 

La reducción del ruido en su origen ha de ser una prioridad en los programas de gestión del ruido. En esta fase se suele recurrir a soluciones de ingeniería y de mantenimiento de los equipos que pueden incluir:

 

    .  Aislamiento de la fuente de ruido por medio de la localización, confinación o amortiguación de las vibraciones.

    .  Reducción en la fuente o en la trayectoria, utilizando cercos y barreras o silenciadores en los tubos de escape, o bien reduciendo las velocidades de corte, de los ventiladores o de los impactos.

    .  Sustitución o modificación de la maquinaria, por ejemplo, reemplazando los accionamientos de engranaje por accionamientos de correa, o utilizando herramientas eléctricas en lugar de neumáticas.

    .  La aplicación de materiales más silenciosos, como forros de caucho en los cubos, transportes y vibraciones.

    .  Mantenimiento preventivo, pues a medida que las piezas se desgastan, su nivel de ruido puede cambiar.

 

Medidas colectivas de control

 

Cuando no puede controlarse el ruido en su origen, hay que optar por adoptar otras medidas que pasan por el control del ruido a través de la organización del trabajo y la distribución del lugar de trabajo a fin de reducir el número de trabajadores expuestos, la duración de la exposición y las rutas que las componen. Entre estas medidas se incluyen:

 

    .  Modificación del lugar de trabajo. El cambio del techo de una instalación, por ejemplo, por uno de un material absorbente de ruidos puede reducir la exposición de los trabajadores.

    .  Organización del trabajo. Utilizando, por ejemplo, métodos de trabajo que requieran una menor exposición al ruido, restringiendo el tiempo de trabajo en los entornos ruidosos, y el acceso a las zonas de trabajo ruidosas.

    .  El modo en que un equipo de trabajo se instala y su localización pueden suponer una gran diferencia en lo que respecta a la exposición de los trabajadores.

 

En todas estas medidas siempre hay que tener presente el que los trabajadores puedan desempeñar sus labores correctamente. De no ser así, estas medidas serían modificadas o suprimidas, siendo así totalmente inútiles.

 

 

Equipos de Protección Individual

 

Sólo si la aplicación de las medidas que hemos comentado hasta ahora no son suficientes para la reducción del ruido, se considerará el uso de Equipos de Protección Individual (EPI).

 

No obstante, para que la eficacia del EPI sea máxima, ha de hacerse una adecuada selección del mismo. A continuación mostramos algunas sugerencias en los aspectos a tener en consideración a la hora de seleccionar el EPI.

 

    .  Deben seleccionarse protectores que lleven el marcado CE y el fabricante pueda proporcionar la Declaración de Conformidad.

    .  Exigencias en materia atenuación acústica. La reducción proporcionada por el protector deberá situar en nivel de ruido por debajo del nivel de acción correspondiente a cada país (Lact ) (Ver Tabla 7).

 

En la selección de un protector auditivo adecuado se ha de tener en cuenta las características propias del ruido como:

 

    .  nivel de presión acústica;

 

    .  contenido en frecuencia;

 

    .  características impulsivas;

 

   .  importancia de las comunicaciones.

 

Cuando son necesarios requisitos específicos han de usarse equipos con funciones suplementarias como los siguientes ejemplos (no exhaustivos):

 

    .  Los procesos auditivos dependientes del nivel son recomendables para: ruido impulsivo y ruido intermitente. Es necesaria una buena inteligibilidad de la palabra.

    .  Los protectores auditivos con sistema de comunicación se consideran para: formación y otras enseñanzas en áreas ruidosas, áreas ruidosas donde sean precisas instrucciones detalladas, etc.

   .  Los protectores auditivos con reducción activa del ruido son apropiados para sonidos de alto nivel y baja frecuencia.

 

 

En la selección tampoco se olvidarán otros factores, que aunque no estén directamente relacionados con las características del protector auditivo, no son por ello menos importantes:

 

    .  Comodidad del usuario: Conviene que el usuario participe en la selección del protector auditivo, para que evalúe el que resulte más cómodo dentro de los que ofrecen el suficiente nivel de protección.

    .  Ambiente de trabajo y actividad: En ambientes de temperatura y humedad elevadas resulta más recomendable el uso de tapones. Si la exposición es intermitente es preferible el uso de orejeras o de tapones con banda pues su colocación y retirada es más rápida.

    .  Problemas de salud: Se recomienda consulta médica para personas que hayan sufrido o sufran enfermedades del oído o la piel.

    .  Compatibilidad con otros equipos de protección tales como cascos de protección gafas, etc.

 

Existen cuatro métodos para la estimación del nivel acústico ponderado A efectivo a la altura de los oídos: método de bandas de octava, método HML, método de comprobación HML y método SNR. El método preferente para realizar esta estimación es el método de bandas de octava.

 

Para ilustrar mejor la selección del protector auditivo, mostraremos aquí un ejemplo de estimación de la atenuación de un protector auditivo por el método de bandas de octava.

 

En este ejemplo utilizaremos los siguientes datos:

 

Por un lado los datos del ruido continuo durante el día:

 

 

Por otro lado, tenemos los datos del protector auditivo a evaluar:

 

Para calcular el nivel de presión acústica ponderado A (L’A) en el interior del protector auditivo se usará la ecuación:

 

donde,

 

f ≡ frecuencia central de la banda de octava en Hz;

 

Lf ≡ nivel de presión acústica por banda de octava (Loct) del ruido en dB, para la banda de octava f;

 

Af ≡ es la ponderación A en frecuencia, valor en dB, para cada banda de octava con frecuencia central f;

 

APVf ≡ valor de la protección asumida del protector auditivo, en dB.

 

No debemos dejarnos intimidar por la ecuación que se muestra ya que como veremos, la sustitución de los valores es muy sencilla y con las actuales hojas de cálculo, la obtención del resultado no plantea ningún problema.

 

 

 

Con estos datos calculados, podemos pasar al cálculo de LA’ como sigue:

 

 

 

Redondeando esta cifra al valor entero más próximo, el nivel de presión acústica ponderado A en el interior del protector auditivo es de 81 dB(A).

 

Evaluación: Este valor está entre 0 y -5 dB respecto de Lact, la elección del protector auditivo se considera “aceptable” para el ruido considerado (Ver Tabla 7).

 

 

Control de la eficacia de las medidas aplicadas

 

Las empresas deben comprobar periódicamente que las medidas adoptadas para prevenir o controlar el ruido siguen funcionando con eficacia. Dependiendo de su exposición al ruido, los trabajadores tienen derecho a una vigilancia sanitaria adecuada. En tal caso, deberán mantenerse historiales médicos individuales y facilitarse información a los trabajadores. La experiencia adquirida a través de las medidas de vigilancia debería utilizarse para examinar los riesgos y medidas de control.

 

Por último, es necesario imponer controles externos que determinen las medidas aplicadas para controlar que las medidas aplicadas para controlar el ruido en el lugar de trabajo funcionan realmente.

 

 

Conclusiones

 

Aunque el ruido sea una constante en el día a día de miles de personas, incluso en su lugar de trabajo, sus efectos trascienden a la mera pérdida de audición.

 

La evaluación de las condiciones de trabajo, las características del ruido, y las particularidades del trabajador constituyen un elemento fundamental para la adopción de las medidas preventivas adecuadas.

 

En caso de ser necesario el uso de EPI, debemos asegurarnos de que estos equipos estén debidamente certificados, seleccionarlos de forma adecuada y usarlos siguiendo las indicaciones del fabricante. Sólo estos pasos asegurarán la máxima eficacia protectora del EPI.

 

 

Más info:

Javier Díaz

ASEPAL - Dpto. Técnico

91 431 62 98

jdiaz@asepal.es