¿Con esquís y a lo loco? Protégete también en la pista

09/12/2015

Cuando llega el invierno, muchos aficionados al esquí comienzan a desempolvar sus equipos de cara a afrontar una nueva temporada de su deporte favorito. Deporte que sin entrar dentro del grupo de deportes de riesgo (salvo algunas prácticas excepcionales y extremas), no está carente de peligros.Untitled design

 

Como ya hicimos en una entrada anterior, queremos recordar que no debemos descuidar nuestra protección en nuestra vida cotidiana. A estas alturas de la película, y gracias al esfuerzo de muchas personas que han dedicado su vida a la prevención de riesgos laborales, existe una gran conciencia de que la protección en el ámbito laboral es fundamental. Sin embargo, en nuestro día a día, en ocasiones bajamos la guardia, tendemos a menospreciar o incluso omitir de nuestra mente la existencia de peligros y por tanto, la necesidad de protegernos.

En el deporte, al igual que el trabajo, existen equipos específicamente diseñados para ofrecer protección frente a determinados riesgos. Estos equipos son considerados Equipos de Protección Individual (EPI), y que deben cumplir con los mismos requisitos de salud y seguridad que prevé el RD 1407/1992. Es decir, los EPI que utilizamos al practicar deporte también deberán estar certificados, cuando el nivel de riesgos al hacer frente lo requiera. Los equipos que detallamos a continuación, y que son de uso habitual en la práctica del esquí, son todos ellos EPI de categoría II, y que por lo tanto deben ser sometidos al proceso de certificación por parte de un organismo notificado.

En la práctica del esquí, es importante prestar atención (además de a las indicaciones de seguridad de la pista), a la protección de cabeza, ojos y tronco:

  1. Protección de la cabeza. La norma EN 1077:2007 describe los requisitos que deben cumplir los cascos para esquiadores alpinos y “snowboarders”. La norma define dos clases de cascos para esquiadores alpinos, “snowboarders” y grupos similares, incluyendo niños y participantes en competiciones. Los principales requisitos que detalla se centran en la construcción y campo de visión del casco, capacidad del equipo para absorber impactos, resistencia a la penetración, propiedades del sistema de protección, etc.
  2. Protección del dorso. En este caso, no existe una norma específica para la protección de la columna vertebral de los esquiadores, como sucedía en el caso de los cascos. Sin embargo, la mayoría de las protecciones que podemos encontrar en el mercado han sido ensayadas para superar los requisitos que la norma EN 1621-2:2014 impone para los protectores de espalda para motociclistas.
  3. Protección ocular. Durante la práctica del esquí el ojo está expuesto a radiaciones ópticas (UV, visible e infrarrojo), y al impacto con partículas. Para la protección específica del esquiador, la norma EN 174:2001 define los requisitos que deben cumplir las gafas de montura integral para esquiadores alpinos.

Como siempre, no debemos olvidar que los principios de selección que aplican a los EPI que utilizamos en el ámbito laboral, también aplican a este tipo de ámbitos. Por lo tanto, además de exigir que los EPI que utilizamos en la práctica el esquí, estén debidamente certificados, deberemos prestar atención a que los equipos de adapten a nuestras particularidades físicas, así como a la tarea en los que lo vamos a utilizar. Todo ello sin olvidar que cada EPI deberá suministrarse siempre con el correspondiente folleto informativo y el marcado preceptivo que indique la norma bajo la cual se certifique.