La paradoja del EPI. Pero al final, ¿qué es un EPI?

25/08/2015

En un blog como el de la Asociación, donde se habla principalmente de equipos de protección individual (EPI), se iba echando en falta una entrada como ésta. Iba siendo necesario dedicar una entrada entera a aclarar de una vez por todas qué es realmente un EPI.

Es necesario, porque todo aquel que haya trabajado alguna vez con EPI se enfrenta a una especie de paradoja, hecho que hemos constatado en la Asociación a lo largo de los años y después de haber orientado a cientos de usuarios en el proceso de selección y uso de EPI.

Así, podemos decir que existen dos tipos de usuarios básicos. Tenemos por un lado, a los usuarios que piensan que el EPI es la medida preventiva por defecto para atajar todos los riesgos. Este grupo de usuarios tiene la visión del EPI como una especie de super-equipo que puede hacer frente a todo tipo de riesgos y situaciones, como por ejemplo aquella persona que preguntaba qué EPI podía utilizar para protegerse en caso de que el disco de sierra que utilizaba para cortar bloques de piedra de grandes dimensiones saliese despedido durante su uso (huelga decir que ni siquiera una armadura de torneo del S. XVI podría poner freno a tamaña cantidad de energía cinética)

Por otro lado, están los usuarios que debido a que el EPI es la última medida preventiva a adoptar, según la Ley de Prevención de Riesgos Laborales, menosprecian la capacidad protectora de los equipos, ubicándolos dentro del grupo de insumos industriales, y prácticamente pasando por alto su verdadero valor para el usuario.

En definitiva, la ley nos dice que para protegernos de un riesgo determinado, debemos eliminar el riesgo en orígen, aplicar medidas de tipo organizativo, de proceso, utilizar medios de protección colectiva, etc. Cuando se hayan aplicado todas estas medidas, el riesgo residual, el riesgo que realmente amenaza la salud y seguridad del usuario, sólo podrá atajarse mediante el empleo adecuado de los equipos de protección individual.

En realidad, el EPI no es ni más, ni muchísimo menos, que lo último de lo que dispone un usuario para protegerse de las amenazas existentes para su salud y para su seguridad. Es la última barrera de defensa, es su último escudo protector. Este, es el verdadero papel que desempeñan los EPI en la prevención de accidentes y enfermedades profesionales. Esto es lo que en realidad representan los cascos de protección, los protectores respiratorios, auditivos, oculares, el vestuario de protección, etc. Por este motivo, los EPI no son, ni deberán ser considerados jamás como un consumible industrial más.

Esperamos que después de haber leído esta entrada, los usuarios de EPI tengan una idea más aproximada de lo que representa realmente este elemento vital para su seguridad y protección. Por nuestra parte, jamás dejaremos de dar todo el apoyo necesario para asistir a los usuarios en el proceso de selección y uso correcto de los EPI.