EPI adaptados para TODAS

11/11/2015

Hace unos meses, la exigencia por parte de algunos sindicatos de policía de que los chalecos antibalas se adaptasen a las particularidades morfológicas de las agentes de policía, puso el foco de atención acerca de la necesidad de tomar en consideración las características anatómicas de los usuarios de equipos de protección.

Aunque tanto el RD 1407/1992 sobre condiciones de salud y seguridad que deben cumplir los EPI, como el RD 773/1997 sobre utilización de EPI por parte de los trabajadores, excluyen los equipos de protección destinados a ser usados por la policía en las labores inherentes a sus funciones de mantenimiento del orden, el ejemplo anterior es una muestra inmejorable acerca de cómo una selección de EPI que no se ajuste a las particularidades del trabajador, puede comprometer seriamente las prestaciones y capacidades protectoras del equipo.

Y es que cuando hablamos de la necesidad de que el Equipo de Protección Individual se ajuste a las condiciones anatómicas y fisiológicas de los usuarios, es cuando la palabra “Individual” toma mayor sentido. En efecto, un equipo que no se ajuste a la fisionomía de los trabajadores, no sólo dificultará la capacidad de realizar las tareas cotidianas en el puesto de trabajo, sino que no proporcionará la protección adecuada, poniendo en riesgo la propia salud del trabajador, o incluso la de sus compañeros.

En el caso de los EPI que estén destinados a ser usados por trabajadoras, durante el proceso de selección, deberemos tener muy presente aspectos como las diferencias de tallas, las características morfológicas de las mujeres, etc.

En este sentido, cada vez más fabricantes desarrollan líneas de EPI específicamente destinadas a mujeres, como calzado, vestuario, arneses anticaídas, incluso chaquetones para motoristas. Y no nos estamos refiriendo a equipos que se hagan con un diseño estético adaptado a los gustos de este público, sino a equipos que son diseñados específicamente pensando en las características anatómicas de las mujeres con el fin de ofrecer equipos que se adapten en todos los sentidos a las particularidades de su fisonomía, con el fin de proporcionar una protección óptima a las trabajadoras.

Recordemos siempre, que la finalidad última del EPI es adaptarse al usuario para cubrir y proteger las partes del cuerpo expuestas al peligro. Si no tomamos en consideración estos factores a la hora de realizar la selección del EPI, estaremos no sólo tirando por tierra el resto del trabajo de selección que debe hacerse siempre, sino también la propia efectividad del equipo.