Cocinar con seguridad y fundamento

23/05/2018

Los concursos-reality de cocina están de moda desde hace muchos años. Es un fenómeno mundial que ya forma parte de nuestro día a día. Lo que no es tan habitual es ver en uno de estos programas la ejemplificación del uso de Equipos de Protección Individual (EPI) también en la cocina, tal y como sucedió en el episodio 4º de la sexta temporada de MasterChef España, en el que los aspirantes del concurso se protegían de sufrir un pinchazo en las manos con las púas de unos erizos de mar, haciendo uso de guantes de protección contra riesgos mecánicos (norma: EN 388).

Como siempre hemos indicado, los EPI están destinados a ofrecer protección frente a los riesgos que amenacen nuestra salud y seguridad, indistintamente de si estos se presentan en el ámbito laboral, o de si nos acechan en nuestro tiempo libre o de ocio. Las actividades culinarias son uno de los ámbitos en los que se concentran mayor número de accidentes domésticos, destacando sobre todo los cortes, pinchazos, quemaduras y las caídas.

En el ámbito profesional, la protección de los trabajadores de cocina suele ir destinada a evitar la materialización de los mismos peligros que nos acechan en el ámbito doméstico. Así, en las cocinas la prevención de los cortes y pinchazos que pueden producirse al cortar alimentos con cuchillos se realiza mediante el uso de guantes de malla metálica (EN 1082-1), las quemaduras que pueden producirse a la hora de manipular superficies calientes, como bandejas para hornos o utensilios de concina, se previenen mediante el uso de guantes o manguitos que incorporan protección contra el calor (EN 407), y las caídas por resbalamiento, además de prevenirse mediante un mantenimiento de orden y limpieza en el lugar de trabajo, pueden reducirse en gran medida mediante la utilización de calzado debidamente certificado para ofrecer resistencia al resbalamiento (EN ISO 20345, 6 o 7, según las necesidades de protección).

En el ámbito privado, y pese a que los peligros son los mismos que en el ámbito profesional, el nivel de riesgos es menor, ya que la probabilidad de que se materialicen es más pequeña. Sin embargo, comportamientos como los mostrados en el citado programa son perfectamente implementables en cualquier hogar dada la gran disponibilidad y asequibilidad de los guantes de protección contra riesgos mecánicos, pudiendo evitar así, algún que otro percance doméstico.

Por otro lado, el nuevo Reglamento (UE) 2016/425 incorpora a su campo de aplicación la protección contra el calor en el ámbito privado, por lo que desde el 21 de abril de 2018 ya podemos disponer de guantes de protección para manejar las bandejas de los hornos de nuestros hogares, o estar menos expuestos a la típica quemadura que todos hemos sufrido en las típicas barbacoas veraniegas. Los guantes de protección contra el calor para el ámbito privado se consideran un EP de categoría II según el Reglamento (UE) 2016/425, por lo que todo guante o manopla conforme al Reglamento, y que sea comercializado con la finalidad de protegernos contra el calor en el ámbito privado, deberá disponer de una certificación avalada por un organismo notificado, del mismo modo que deben hacerlo la inmensa mayoría de los EPI que utilizan los profesionales en sus puestos de trabajo (salvando, obviamente, las diferencias en cuanto a niveles de prestación y requisitos aplicables a los distintos ámbitos de actuación).

En este sentido, y si bien los responsables de salud y seguridad de las empresas pueden escrutar con relativa facilidad la información que denota que un EPI está certificado, y cumple con los requisitos de salud y seguridad del Reglamento (UE) 2016/425 (o la Directiva 89/686/CEE), el usuario medio que quiere cocinar seguro, desconoce qué información y símbolos debe buscar en el producto a adquirir. Por ello daremos a continuación algunas pautas orientativas generales para asistirle en esta labor:

1.- Buscar el marcado CE. El marcado CE es el símbolo que coloca el fabricante cuando el producto ha sido sometido a los procesos de evaluación de la conformidad que recogen la legislación aplicable a la comercialización de un producto. Un fabricante sólo puede poner el marcado CE en un EPI cuando éste ha sido sometido a todos los procesos de control requeridos para verificar el cumplimiento del producto con los requisitos de salud y seguridad del Reglamento (UE) 2016/425. En el caso de los EPI de categoría II y III, el EPI ha debido ser sometido también al control por parte de laboratorios independientes debidamente autorizados (organismos notificados) por un país de la UE. Las proporciones de este marcado están perfectamente definidas en la legislación, y no debe ser confundido con otros marcados considerados fraudulentos, como es el ejemplo del marcado “China Export” (véase la Ilustración 1).

 

Ilustración 1. Marcado CE vs marcado China Export

2.- No olvidar leer la información del fabricante. Todo EPI debe entregarse de manera obligatoria junto con una serie de informaciones relacionadas con las condiciones en la que el EPI deberá ser usado, los riesgos frente a los cuales ofrecerá protección, así como el significado de los marcados que pudiese llevar el EPI, las condiciones de mantenimiento y límites de protección, en caso de que los hubiera. La información se adjuntará siempre de forma escrita junto con el EPI, y puede hacerse en el propio embalaje, en una octavilla, libro, o en cualquier otro formato que permita transmitir esta información al usuario de forma adecuada. El folleto informativo es un parte tan importante, que la Comisión Europea lo considera una parte integral del EPI, y por lo tanto, debe ser examinada junto con el resto del equipo para verificar que se ajuste a los requisitos mínimos que marca la legislación. El folleto informativo deberá estar escrito en el idioma del país donde se comercializa, por lo que en España, al menos, deberá estar escrito en castellano.

Además de esta información mínima y esencial, el nuevo Reglamento (UE) 2016/425 obliga a que los usuarios de EPI puedan consultar la declaración de conformidad del EPI. Este documento se trata de una información redactada por el fabricante del equipo en el que se informa acerca de la legislación que cumple el EPI. Según el nuevo Reglamento, la declaración de conformidad se entregará con el EPI, o se indicará en el folleto informativo la página web donde se puede consultar la misma. Así pues, los guantes de horno conformes al nuevo Reglamento que adquiramos, deberán contar con toda la información mencionada hasta ahora.

Los EPI constituyen la última barrera de defensa que se interpone entre el usuario el riesgo que amenaza su salud y seguridad, tanto para el bombero que se adentra en el edificio en llamas, como para el “cocinillas” que sueña con ganar el concurso de moda. El tipo y nivel de riesgos que afrontan uno y otro están a años luz en todos los sentidos, sin embargo, la filosofía de protección que reside detrás de ambos tipos de EPI es exactamente la misma, motivo por el que debemos ser muy exigentes a la hora de buscar equipos de protección seguros, también en nuestro ámbito doméstico.